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La Fenal es como estar en casa

23 Abril 2019 104

A la Fenal hay dos características que le definen muy bien: calidez y generosidad, o al menos así lo es desde la perspectiva del escritor Benito Taibo, uno de los consentidos de la Feria Nacional del Libro de León.

“Son generosísimos y muy fieles (los lectores), año tras año que voy, excepto este que por motivos fuera de mi control no pude asistir. Han sido siempre absolutamente generosos, desbordan las salas, preguntan, se acercan con enormes inquietudes y te dan regalitos, bueno, me apabulla enormemente, me parece completamente inmerecido y sin embargo lo disfruto muchísimo porque me siento en casa”.

 

Aunque no recuerda cuántas veces ha venido -y es que entre tantas visitas cómo no olvidarlo-, con seguridad refiere a la Fenal como un punto obligado al explorar Guanajuato durante la temporada o simplemente un emblema del León que aboga por la literatura y la creación de audiencias lectoras.

 

Además, se ha convertido en un lugar ideal para cosechar recuerdos y experiencias, como aquella vez que se sentó un rato en unas escaleras que estaban afuera de la Fenal y poco a poco comenzaron a acercarse los jóvenes para preguntarle varias cosas, hasta que terminó por impartir una conferencia improvisada.

 

O está aquella ocasión en que desbordó todo un pasillo de lectores quienes, sin importarles nada más que aprovechar al expositor letrado que tenían enfrente, se sentaron en el piso para escucharlo atentamente. 

 

“Un día nos dijeron que lo haríamos afuera (el evento). O sea, no lo hicimos en un salón porque pensaron los organizadores que se iba a llenar y así fue. Nos pasamos afuera, a un enorme pasillo que se vio desbordado de gente amabilísima, gente generosísima que se acercó a escucharnos. Fue muy sorprendente porque pensamos en algún momento que no iba a funcionar porque no iban a escuchar, pero todo lo contrario, se volvió un espacio maravilloso en el cual todo el mundo aportó”, recuerda el escritor de obras como Corazonadas, Persona normal y, recientemente, Mundo sin dioses 1. Camino a Sognum.

 

Una de las bases que procura compartir a todo aquel que aspira a escribir algo, es ser lector antes que escritor, leer todo lo que que se le antoje y si sencillamente un libro resulta no ser de su agrado, dejarlo y comenzar con uno nuevo, pero la finalidad es no dejar de hacerlo, pues señala, eso ayudará a formar el oficio de escritor.

 

Ah, porque si tiene claro un ideal, es el hecho de que ser escritor es un árduo oficio para el que se requiere, además de ser un lector empedernido, ser disciplinado, porque “escribir no tiene que ver con la inspiración, si acaso necesitas un poco de talento y mucho de oficio porque para hacer un libro lo que necesitas es escribir todos los días y leer (...) si no lee está perdido, si no lee no encontrará nunca su propia voz”.

Y es que menciona, dentro de las muchas bondades que da la literatura, se encuentra esa capacidad de hacer cada vez más crítico al lector, darle las herramientas para descifrar lo que ocurre en su entorno y, al mismo tiempo, darle la habilidad de ser cada vez más autocrítico, ser consciente de si lo que se redacta realmente vale la pena o es mejor volver a comenzar.

 

Pero, durante ese forjarse como escritor ¿cómo es que se aprende a dar con esas ideas que rendirán frutos y podrían terminar plasmadas en un manuscrito? De acuerdo con Benito Taibo simplemente “no lo sabes hasta que lo escribes”.

 

Aunque en efecto, hay una intuición que va creciendo por medio del oficio y es entonces que el escritor sabe si va bien, si se regresa o de plano debe desechar todo y empezar nuevamente.

 

En su caso, platica que decidió enfocarse al género de la fantasía porque durante su adolescencia leyó mucho de este género hasta que llegó un momento en el que quiso contar su historia, crear un mundo de cero, personajes, ambientes, animales, flores. Un reto en el que hasta el momento “la estoy pasando muy bien”.

 

Como lo refleja y expone el afamado literato, leer puede abrir muchos caminos, muchos futuros, muchos mundos; y es ahí donde reside la importancia de la existencia de ferias como la Fenal, pues “en este sentido las ferias son creadoras de lectores y por lo tanto serán creadoras de futuros escritores, sin lugar a dudas”.

 

Y la madurez que ha forjado la Feria Nacional del Libro de León a lo largo de estos 30 años no ha pasado desapercibida para Benito Taibo, quien, testigo de cómo ha evolucionado la feria hasta convertirse en el sitio por excelencia para celebrar a la palabra en el Bajío, destaca que “hay que protegerla, hay que cuidarla” porque “es de todos, no sólo los leoneses, sino de toda la gente del Bajío”.

Por Silvia Palacios

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